Buenos Aires, 20 de agosto de 2009
En diciembre de 2009 hay elecciones en River Plate, y la duda repiquetea en la mente de los socios:
¿A quién debemos votar? Queremos lo mejor para nuestro club
El corazón riverplatense de la hinchada palpita y se pregunta:
¿A quién debemos apoyar?
Carlos Guerra es la respuesta a todas las preguntas de la familia riverplatense.
Desde fines de 1993, Carlos Guerra no participa activamente de la política de River Plate. Sin embargo, propuso y concretó proyectos desde su condición de Socio Vitalicio.
Su nombre queda tras las cortinas de un hacedor anónimo. Ni la gloria ni el dinero impulsa su candidatura a la presidencia: solo el amor por el Club Atlético River Plate.
El tiempo transcurrido desde entonces nos convence cada día de su trascendental figura. Carlos Guerra transita su vida en River Plate desparramando su conocimiento generosamente. A todos consta que posee una conciencia limpia y una inclaudicable hombría de bien.
La educación, las obras y el bienestar de los hombres, mujeres y niños que integran la familia riverplatense constituyeron y constituyen su preocupación y quehacer cotidiano en todos los ámbitos de River Plate, sin alardes, hablando y actuando con claridad y honestidad.
Testimonio de ello es la creación del Instituto de Enseñanza Media Integral Para Jóvenes Futbolistas “River Plate” y la construcción de palcos en la Tribuna San Martín, que hoy constituyen dos avanzadas en los clubes deportivos de la Argentina y el mundo.
Planteó, además, proyectos que de haber sido profundizados y puestos en práctica nos hubieran legado realidades marcadamente diferentes a la situación actual que vive River Plate. No se concretó su proyecto de los Espacios verdes cercanos al Club. Estructuró la Universidad del Deporte y no se materializó. Ideó la proyección de la institución dentro y fuera del país y no quisieron realizarla.
Carlos Guerra es River Plate y ha llegado la hora de que tome las riendas del Club para marchar decididamente hacia delante, hacia el futuro recuperando ese destino de grandeza que a River Plate ahora parece escapársele sistemáticamente de las manos
Conviene recordar algunos ejemplos que nos suministra la historia de River. Cuando Liberti pretendió llevar el estadio a Nuñez “era un loco”. Cuando Guerra quiso hacer el Instituto de Enseñanza Media Integral Para Jóvenes Futbolistas “River Plate”, se opusieron porque también “era un loco”. Hoy, el Monumental y el Instituto son dos orgullos para la familia riverplatense.
Carlos Guerra, Profesor de Matemática, dedicó y dedica su vida a realizar obras en River ofreciendo su saber, que no es poco, su dedicación, que es total y su honestidad, jamás discutida.
Ahora quiere ser Presidente. Sabe que tiene la “capacidad e inventiva para salir de la crisis” Tiene un proyecto distinto a todos los Candidatos: realista, posible y pensado para ésta y las generaciones futuras. Si amamos a River Plate, darle la oportunidad es nuestra obligación.
****** Socios de River ********